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Un día capicúa, Día de suerte


Al ser 02/02/2020, se trata de una fecha que se puede leer igual de izquierda a derecha que de derecha izquierda. 

En éste día, la liturgia nos propone tomar cirios encendidos e ir al encuentro de Cristo. Iluminados, portadores de la luz, iluminemos, para que todos lleguemos a contemplar la luz eterna.

Ante Jesucristo nadie puede quedar indiferente. El encuentro con Él provoca ineludiblemente un posicionamiento, obliga a tomar una decisión.

Hoy Jesucristo te ofrece su luz; tómala y decídete a iluminar tu vida. Deja que tus obras resplandezcan. Opta por el camino que lleva a la luz y rechaza las sombras de muerte. La decisión que se toma ante la llamada de Cristo, descubre los sentimientos del corazón.

Maximiza tus oportunidades
Tiene lógica, ¿no? Si te encierras en tu casa, ¿cuántos cosas emocionantes y cuántas oportunidades de cambiar tu vida podrías tener? No muchas, en verdad.

Richard asegura que la gente afortunada actúa sobre las oportunidades que encuentra en su vida; intenta, empieza de a poco con un sinfín de proyectos y basa su aprendizaje en la iteración; al contrario de los desafortunados que sufren de parálisis por análisis.

Según Wiseman ciertos tipos de personalidades tienen más suerte, ya que tienden a crear escenarios que maximizan las oportunidades:

Las personas extrovertidas: Más tiempo con los demás, posibilidades más interesantes.

Las personas que no son neuróticas: Las personas ansiosas tienen menos probabilidades de darse cuenta y aprovechar las oportunidades.

Las personas que están abiertas a nuevas experiencias: Si te resistes a lo nuevo, es probable que no tengas muchas oportunidades de cambiar tu destino.

Escucha tus corazonadas
La gente afortunada actúa según sus intuiciones en muchas áreas de sus vidas.

Casi el 90% de las personas afortunadas dijo que confiaba en su intuición cuando se trataba de relaciones personales, y casi el 80% aseguró que ésta jugó un papel vital en su carrera y en sus decisiones financieras.


Y la intuición no es magia. Investigaciones han demostrado en diversas ocasiones que a menudo es válida.

Lo que parece ser la intuición en realidad es una experiencia en el área, un patrón que de alguna manera el cuerpo y el cerebro ya detectaron y tú no has visto conscientemente. La gente con mala suerte suele no seguir su intuición ya que no sabe de dónde viene y se siente ansiosa por eso y por la decisión que debe tomar”.

Espera la buena fortuna
Así de simple, sé optimista.

Tienes mayor probabilidad de probar cosas nuevas, tomar las oportunidades y lograr el éxito si crees que todo saldrá bien.

En promedio, las personas afortunadas pensaron que había una probabilidad del 90% de pasarla muy bien en sus próximas vacaciones, y una probabilidad del 84% de lograr al menos una de sus ambiciones en la vida.

La magia está en que cuando piensas que las cosas saldrán bien, perseveras. Y cuando eres resistente, brindas más posibilidades que trabajan en tu favor.

Y aunque pueda sonar ingenuo, resulta que mientras que los pesimistas ven el mundo con mayor precisión, los optimistas son más propensos a tener suerte porque sus ‘delirios’ o ‘autoengaños’ -si así los quieres ver- los empujan hacia las nuevas oportunidades.

Ya sea a través de amuletos o sólo mucho optimismo, lo cierto es que de esta forma aumentas tu autoconfianza lo que, a su vez, fomenta una vida llena de bellas casualidades.

Así que ser un poco iluso te puede ayudar, porque el exceso de confianza aumenta la productividad, te sesga positivamente, disminuye el estrés y aumenta la tolerancia al dolor, al tiempo que mejora el trabajo en equipo.

Pero, ¿qué sucede cuando las cosas aun así van mal? ¿Qué debes hacer cuando estás actuando adecuadamente, pero la mala suerte todavía te golpea en la cara?

Dale la vuelta
La gente afortunada no siempre tiene suerte, pero maneja la adversidad de manera distinta a las personas con mala suerte y ve el lado positivo de la situación.

Sobre todo porque estas personas están convencidas de que cualquier tropiezo en su vida traerá a la larga algo mejor y, en consecuencia, toma medidas constructivas para evitar más mala suerte en el futuro.

Así que ante la decepción no renuncies a un nuevo futuro ni te encierres en la casa porque eso no te va a ayudar.

Cuando las cosas se ponen difíciles tienes dos opciones: doblegarte o seguir adelante. La gente afortunada es resistente. Recuerdo haber hablado con una persona que había caído por las escaleras y se había roto la pierna. Le dije: ‘apuesto a que no te consideras tan afortunado ahora’; sin embargo dijo que en su última visita al hospital conoció a una enfermera y se enamoraron. Ahora los dos están felizmente casados. Él sólo se limitó a decir: ‘fue lo mejor que me ha pasado’”, comentó Wiseman.

¿Qué esperas entonces para cambiar tu destino?

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