El chocolate… Ese oscuro manjar de deseo - Mhoni Vidente - Horoscopos y Predicciones

El chocolate… Ese oscuro manjar de deseo


Si hay que citar un afrodisíaco por naturaleza, sin duda alguna el puesto número uno le corresponde al chocolate. Históricamente, este gran placer comestible que tiene a su disposición la humanidad, ha ocupado ese lugar dentro de varias culturas, imponiéndose con el paso del tiempo como el afrodisíaco por excelencia….

Origen del cacao

Se desconoce con certeza el origen del árbol de Cacao pero hay teorías que dicen que empezó a propagarse desde las tierras tropicales de América del Sur extendiéndose hasta llegar al sureste de México. Otros plantean todo lo opuesto. Lo que si tenemos seguro es que las primeras evidencias de uso humano se encuentran en territorio mexicano. La palabra chocolate viene de una adaptación de la palabra xocolātl, de la lengua náhuatl que hablaban principalmente los nahuas en México. 


Una bebida considerada de Dioses, ya conocida por los Mayas alrededor del siglo IVaC. Los Aztecas creían que las semillas del cacao eran Quetzalcoatl, la personificación del Dios de la sabiduría y tenia tanto valor que lo hacían servir como monedas de cambio. Era un líquido amargo y espumoso, mezclado con especias, vino o puré de maíz, y se tomaba frío. Se le otorgaban poderes afrodisíacos y de fuerza por sus componentes estimulantes.

Sólo a partir de su llegada a España en el siglo XVI, fue cuando se le añadió azúcar y cuando se hizo popular, primero entre las clases dominantes y después entre el pueblo.

En el siglo XVII, se fundó en Londres el primer comercio del chocolate, en el siglo XVIII en los Estados Unidos, la primera fábrica, y en el siglo XIX, en Suiza, la primera fábrica de chocolate con leche en pastillas. Ya en el siglo XX, se valoró como alimento básico y era imprescindible en las raciones de los soldados en la guerra.

Composición nutricional

Hidratos de carbono: los proporcionan sobre todo los azúcares, que aportan casi la mitad de la energía total. El cacao como materia prima contiene además almidón y fibra, pero estos componentes quedan luego más diluidos en los productos finales de chocolate.
Grasas: proporcionan la otra mitad de la energía del chocolate elaborado. La excepción es el cacao en polvo, que tiene muy poco contenido graso.
Fibra: se encuentra en cantidades apreciables tanto en el cacao en polvo como en el insoluble; sin embargo, los productos acabados de chocolate contienen cantidades poco significativas.
Minerales: en los chocolates negros y en el cacao en polvo el aporte de minerales se ve reducido por su disolución con otros ingredientes; en cambio, el chocolate con leche y el chocolate blanco se ven enriquecidos sobre todo con el aporte de calcio.
Proteínas: no tienen un lugar destacado, excepto en el chocolate con leche y el chocolate blanco, cuyos ingredientes lácteos aumentan su valor proteico. Además, el cacao como materia prima también ofrece porcentajes más altos.
Vitaminas: destaca sobre todo el aporte de ácido fólico. Los chocolates blancos y con leche presentan mayores cantidades de vitamina A que el resto de los derivados del cacao debido a los lácteos que contienen.
Energía: los chocolates en general (y en menor medida el cacao en polvo) son alimentos muy energéticos (tónicos).

Beneficios

Es fuente de antioxidantes, sobre todo polifenoles que se elevan unas dos horas después de su ingesta. Esto indica que la ingesta de chocolate negro con 70% o más de cacao previene  la oxidación de lípidos lo que reduciría el riesgo de sufrir aterosclerosis.
Reduce la presión arterial si se consume a diario, como se mostró en un estudio que comparó chocolate negro rico en polifenoles y chocolate blanco sin polifenoles, por lo tanto, la ingesta de chocolate negro de alta pureza puede reducir la presión arterial y así, cuidar el funcionamiento cardiovascular.
Mejora la sensibilidad a la insulina, lo cual puede ser de gran ayuda para prevenir la diabetes o para personas con exceso de peso que desean cuidar su metabolismo, siempre y cuando se consuma chocolate negro, pues como se comprobó, el chocolate blanco no reduce la presión arterial ni mejora la sensibilidad a la insulina en el cuerpo.
Favorece la circulación sanguínea al mejorar la función endotelial mediante los flavonoides que presenta el chocolate negro y puro, como se ha demostrado en un estudio, donde se comprobó que éstos componentes dilatan el endotelio y así, ayudan a prevenir problemas vasculares y tienen efecto antitrombótico.
Ofrece potasio, magnesio y calcio que también contribuyen a una correcta salud cardiovascular y que, además, pueden favorecer la función del sistema neuromuscular, por lo que su ingesta, puede ayudar a deportistas, sobre todo, para recuperarse después de un esfuerzo físico, como se ha demostrado en investigaciones previas.
Incrementa el colesterol bueno o HDL, lo cual también favorece al corazón y al sistema vascular y sólo en algunos estudios se ha visualizado una reducción de las concentraciones de colesterol malo o LDL.
Se asocia a menor peso corporal y mejor perfil metabólico, si se consume regularmente en moderadas cantidades, según se ha demostrado cuando se ingería unas dos veces a la semana como parte de la dieta habitual.
Ayuda a mantener dientes sanos, si se consume el chocolate negro con alto grado de pureza, pues se ha comprobado que la teobromina presente en el chocolate contribuye a remineralizar el esmalte dental y mantener su estructura fuerte.
Mejora habilidades cognitivas, como por ejemplo, la memoria tras su consumo, explicado en parte al incremento del flujo sanguíneo cerebral y a los flavonoides del chocolate negro de alta pureza.
Posee sustancias que son liberadoras de placer, como la teobromina, la feniletilamina (sustancia sintetizada por el cerebro en momentos como el orgasmo) y la anandamida, causante de bienestar general, además de colaborar en mejorar los niveles de dopamina, sustancia asociada a la excitación y el placer sexual.

Madame du Barry, según se dice, servía chocolate a todos sus amantes antes del acto sexual. El mismísimo Casanova declaró que se trataba de una bebida mucho más vigorizante que la champaña misma.

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