Protección de los Ángeles, ORACIÓN DEL SABADO | Mhoni Vidente - Horoscopos y Predicciones
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Protección de los Ángeles, ORACIÓN DEL SABADO


Padre nuestro, que estás en los cielos. 
Santificado sea tu nombre. 
Venga a nosotros tu reino. 
Hágase tu voluntad así en la tierra, como en el cielo. 
El pan nuestro de cada día, danos el de hoy, y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. 
Y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del maligno, amén.

Oh, Jesús hijo de María, Salvador del mundo. 
Que el Señor me sea favorable y me conceda una inteligencia clara y santa y una voluntad firme para tributarle el honor y el respeto que le son debidos. Nadie pudo poner sobre Él la mano, porque su hora aún no había llegado. Es el que ha sido, es y será siempre: Dios y Hombre, principio y fin. Que esta oración que le dirijo me preserve de los ataques de mis enemigos. 
Así sea. 
Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos y Redentor del mundo, Hijo de la Virgen María, Madre Inmaculada, ten piedad de mí, pobre pecador, que ante Ti se humilla; guíame según tu dulzura, por el camino de la salvación eterna y concédeme la dulce paz que ansío. 
Así sea. 
Cuando Jesús cumplía su misión redentora sobre la tierra, los sacerdotes judíos lo hicieron prender, y el Hijo de Dios, sabedor de cuanto había de sucederle, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? —A Jesús de Nazaret. le respondieron—, Y Jesús les contestó: Yo soy. —Judas, que debía entregarlo, entre ellos estaba, y dijo: El es. Y todos cayeron en tierra— ¿A quién buscáis?, volvió a preguntar Jesús —A Jesús de Nazaret, respondieron otra vez—. Ya os he dicho que soy yo, repuso Jesús, y si es a mí a quien buscáis, dejad marchar a aquéllos, - dijo, señalando a sus discípulos-. La lanza, los clavos, la cruz, las espinas, la muerte que has sufrido, prueban, ¡Señor!, que has borrado los crímenes de los miserables. Por las cinco llagas de tu cuerpo sagrado y por la traición del apóstol Judas, yo te pido, mi buen Jesús, me preserves de las emboscadas y traiciones de mis amigos y de mis enemigos, hasta la hora de mi muerte.
 Amén. 
Jesús es la vida. Jesús es la estrella. Jesús ha sufrido, Él es la verdad; Por eso pasó entre ellos sin que nadie osara poner su mano sobre É!. Porque su hora no había llegado. Yo os ruego, divino Jesús, tengáis piedad de mí. 
Así sea. 


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