Aprender a escuchar tu voz interior, ¡Una gran experiencia!



Aprender a escuchar tu voz interior es comenzar a escuchar la sabiduría de tu alma para que te guíe. Sin embargo, la tarea no siempre es fácil, pues en nosotros hay dos voces: la voz del ego y la voz de nuestro verdadero ser.

Como seres humanos, a veces nos resulta difícil dilucidar qué es lo que más nos conviene o cuál es la decisión que debemos tomar ante una determinada circunstancia. Es fácil que nos dejemos influenciar por la voz de nuestro ego, por nuestros hábitos o por las creencias que tenemos instaladas, lo cual no siempre resulta ser lo más beneficioso ni para construir la vida que anhelamos ni para nuestro desarrollo espiritual.

Nuestra voz interior siempre sabe lo que más nos conviene. Sabe lo que nos proporcionará la felicidad que tanto deseamos, y que nos dará la paz y la armonía que podemos estar anhelando en un momento dado. Cuando estamos sintonizados con la voz de nuestra divinidad, podemos conectarnos directamente con nuestro Yo Superior en búsqueda de orientación para que nos provea con la cantidad exacta de luz, energía e iluminación que necesitamos para alcanzar nuestras metas o para solventar una situación determinada.

Todos, de una manera consciente o inconsciente, hemos recurrido en algún momento a esta guía interior que algunos pudieran llamar intuición o sexto sentido. En ese momento nuestras decisiones han fluido con mayor tranquilidad, eficacia y hemos obtenido los buenos resultados que esperábamos. Siempre está ahí, sin embargo, solo la podemos escuchar si estamos dispuestos a detenernos, guardar silencio y mirar hacia nuestro interior. Todos también en algún momento hemos sufrido las consecuencias de no haberla escuchado, y al darnos cuenta de nuestra falta de fe hemos dicho alguna vez: “¿Por qué no la escuché?”.

Cuando estamos inmersos en el momento presente, sin dejarnos atrapar por la vorágine de nuestros pensamientos, simplemente sintiendo, la conexión con nuestra voz interior se hace mucho más fácil. La podemos percibir como una voz, una sensación, un pensamiento, cuya aceptación nos da paz, nos conecta con nuestros más nobles sentimientos y hace surgir en nosotros una audacia que difícilmente experimentamos cuando escuchamos la voz del ego porque este siempre habla a través de nuestros miedos y de nuestras limitaciones.

Si aprendes a escuchar la voz de tu conciencia, recibirás orientación inequívoca. Mahatma Gandhi dijo una vez: “El único tirano al que tolero en este mundo es a la ‘suave vocecita’ interna”. Cuando le hacemos caso a esa suave vocecita, nos colocamos en una posición más armónica con el flujo de la vida y del universo.

Hay varias formas que podemos usar para conectarnos con nuestra voz interior cuando tengamos alguna pregunta y requiramos su asistencia.

Cuando tengas una duda, relájate, permanece en silencio y formula la pregunta en tu interior. Inmediatamente escribe lo primero que llegue a tu mente, sin calificar, sin censurar, limítate a escribir. Esto solo será para tu uso, por lo tanto, puedes permitirte una comunicación totalmente abierta y fluida con tu esencia divina sin que tu ego comience a filtrar las respuestas. A mí particularmente está técnica me es de gran ayuda.

Prestar atención a las señales. Es increíble cómo, cuando pides asistencia a tu Yo Superior, comienzan a llegarte las señales, las cuales no necesariamente encajan dentro de los patrones que nuestra lógica humana considera como aceptados o correctos. Puede ser un ave que se cruza en tu camino o una persona que te encuentras. O cualquier otra cosa que se manifiesta justo en el momento que formulas tu pregunta. Lo importante no es lo que tus ojos perciban, sino lo que tu corazón sienta cuando esa señal llegue a ti. Lo más probable es que sientas una paz y una confianza inquebrantable que no sabes explicar de dónde viene, pero que está ahí haciendo latir tu corazón.

Consultar un libro. Otra forma de conseguir la asistencia que estamos pidiendo es abriendo un libro en cualquier página al azar y descubrir allí que hay un mensaje para ti. Aunque te resulte un poco absurda esta idea, te aseguro que funciona. No sabes la cantidad de veces que he encontrado la respuesta a mi pregunta mediante el uso de esta técnica y realmente me he quedado maravillada de lo precisa y útil que resulta. Cuando leo el mensaje no lo cuestiono, simplemente lo siento y me produce una paz que no te puedo describir con palabras. ¡Es magia!